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miércoles, 30 de septiembre de 2015

¿Jugamos?

Como ya os comenté en un post anterior, he aparcado mi carrera profesional durante un tiempo para dedicarme 100% a mi gordito. Es una nueva etapa que sin duda me apetece mucho disfrutar. Desde que nació Jordi cada vez lo he tenido más claro y todo me ha venido rodado para llevarlo a cabo.

Y como voy a tener todo el tiempo del mundo, Jordi ha dejado de ir a la guarde y me encargo yo de su cuidado y enseñanza en esta etapa tan bonita. Es algo que me apetece un montón y me he estado informando para hacerlo lo mejor posible.

De entre todos los métodos de enseñanza, el que más me llama la atención es el método de Maria Montessori. Estoy leyendo bastante sobre el tema, consultando blogs y webs, y quiero hacerme con algún libro del método aplicado para el día a día.

Lo importante en esta primera fase ha sido adaptar el medio para poder llevar a cabo una buena práctica. Ésto empieza por eliminar todos los peligros que pueda haber en casa para él, lo que incluye retirar mis elementos de costura de la mesa de centro del comedor, que ha pasado a ser su contenedor de juegos. Ha bastado con añadirle unas cestitas de mimbre que él pueda coger fácilmente y listo.

lunes, 3 de agosto de 2015

Fiebre del sábado noche

Primero llegaron los primeros dientes, a continuación los mocos y este sábado se unió a la fiesta la fiebre. ¡Sí, el bichito está malito! Me tenía muy mal acostumbrada desde que nació, siempre a tope, sonriente, con ganas de juerga, con hambre... Espero que le dure poquito.




jueves, 30 de julio de 2015

El señor Cristobal * Muñecos de apego

Un muñeco de apego es ese objeto especial para el bebé, que le ayuda a la hora de dormir o le da consuelo en momentos puntuales cuando mamá o papá no están. Es un objeto que da seguridad al bebé y le hace sentir tranquilo.

Antes de nacer Jordi nos hicimos con uno de esos muñecos de apego, en realidad fueron dos idénticos, siguiendo el consejo de una amiga, porque así lo puedes lavar cuando está muy sucio sin que el peque lo eche de menos. Además, te permite llevar uno siempre en el cochecito y el otro dejarlo en casa, así te aseguras de que no te lo dejas olvidado.



El de Jordi se llama señor Cristobal y hace unos meses se lo empezamos a ofrecer y a poner en la cunita a la hora de dormir, o en el cochecito cuando estábamos fuera de casa. Ahora que tiene casi 7 meses lo identifica perfectamente y se lo pone sobre la cara cuando se quiere dormir, lo abraza, lo muerde, se ríe...

El primer día que lo deje en la guarde lo abrazaba con fuerza sonriente mientras me despedía de él y, aunque parezca una tontería, me quedé más tranquila. 


lunes, 20 de julio de 2015

Primer día de guarde

Después de casi 8 meses de baja, de los cuales 6 los he invertido al cien por cien al cuidado de mi peque, ha llegado el momento de reincorporarme al trabajo.

El viernes fue nuestro primer día. Mi primer día de trabajo, en el que me he encontrado el panorama laboral totalmente desmontado, y su primer día de guarde, él encantado y yo llorando como una madalena al dejarlo.

Fue ver a dos niños jugando en el patio y volverse loco para tirarse también al suelo. La profe le dijo ven y él le echó los brazos para ir a jugar con ella. Ingrid, así se llama, me dijo: “Aprovecha ahora y vete”. “Es demasiado pronto”, pensé. Demasiado pronto para dejarlo, demasiado pronto para dejar de pasar todo mi tiempo junto a él. ¡¡¡Es demasiado pronto!!!

En estos momentos me gustaría vivir en algún país nórdico, donde la baja maternal parece interminable, Pero todo pasa y todo llega. Hoy lunes vuelta a nuestra nueva rutina. Él sigue encantado y yo un poco menos triste.

martes, 2 de junio de 2015

Las pequeñas cosas de la vida * Estreñimiento

Siempre he sido una tía muy básica, por no decir facilona. Para mi eran motivo de alegría cosas como que viniera a tocar gratis a la ciudad uno de mis grupos de música favoritos, pensar que no queda chocolate y descubrir una onza en el fondo de la lata de las guarradas, despertarme pensando que es viernes y he de ir a trabajar y que sea sábado, saborear un 'frapuccino' mientras cotilleo las redes sociales... Cosas de los más cotidianas y banales, sí, pero cosas que me hacían sentir feliz.

Desde que tuve a Jordi, se han añadido a mi lista de alegrías otros pequeños momentos como ver su carita sonriente por la mañana, que me coja un dedo con su manita mientras le doy de comer, que se agarre con fuerza a mi cuello cuando lo cojo en brazos... Pero nunca pensé que me pondría tan contenta al ver una caca.

¡Sí, he dicho caca! El gordito llevaba varios días sin hacer caca, ni masajito ni estimulación ni nada de nada.

Lo llevé a la pediatra y me preguntó si había variado en algo mi alimentación, porque al darle el pecho cualquier cambio le puede afectar. A priori pensé que no, pero al llegar a casa recordé que llevaba cerca de dos semanas sin tomar el zumo de naranja por la mañana. Empecé a tomarlo de nuevo y tate!!! Tres días después, de repente, tras un intento de ponerle un supositorio, empezó a salir de su pequeño cuerpecito la caca más grande que haya visto nunca. Era un no parar, tres pañales llenos y una toalla que acabó en la basura, pero sentí una alegría especial.

Desde entonces, ya no me da pereza prepararme el zumo de naranja cada mañana.

¡Que tengáis un buen día!